¡El único Rey de Copas! FAS desata un vendaval en el «Mágico» y conquista la histórica corona 20

La historia del fútbol salvadoreño tiene un nuevo y solitario monarca. Club Deportivo FAS ha tocado el cielo una vez más, coronándose campeón del Torneo Clausura 2026 tras aplastar con un categórico 3-0 a su similar de Águila. Con esta victoria, el cuadro santaneco borda la ansiada estrella número 20 en su escudo, distanciándose del resto y consolidándose como el indiscutible Rey de Copas del balompié nacional.

El ambiente en el Estadio Nacional Jorge «El Mágico» González era inmejorable. Un mar de aficionados, pólvora y cánticos presagiaban una noche mágica para los dirigidos por el técnico mexicano Adrián Sánchez. Fieles a su grandeza, los tigrillos no salieron a especular: salieron a devorar el campeonato desde el pitazo inicial.

Quince minutos de furia santaneca

A FAS le bastó un cuarto de hora para dictar una verdadera cátedra de efectividad y pulverizar las esperanzas de su rival. La aplanadora occidental encendió motores apenas al minuto 5. Tras un tiro de esquina y una serie de rebotes, Miguel Murillo se inventó una espectacular media chilena que dejó sin opciones al guardameta rival, desatando la locura total en las gradas con el 1-0.

La maquinaria santaneca no bajó las revoluciones. Al minuto 10, la táctica fija volvió a rendir frutos. Jorge Cruz se elevó imponente por los aires para conectar un certero cabezazo que se coló en el fondo de la red, marcando el 2-0 y dejando a la zaga migueleña en estado de shock.

El golpe de gracia llegó al 15′. Una letal transición rápida por la banda derecha, comandada por Edgar Medrano, generó un rebote que fue cazado con instinto de goleador por Yan Maciel. Con el 3-0 en la pizarra en un abrir y cerrar de ojos, FAS había sentenciado la final y convertido el resto del primer tiempo en un baile de exhibición, resguardados atrás por el capitán José Portillo y la seguridad de Kevin Carabantes en el arco.

Una fiesta pasada por agua

El segundo tiempo trajo consigo a un invitado inesperado: una intensa tormenta que azotó la capital. La fuerte lluvia obligó a retrasar el inicio del complemento y, posteriormente, a suspender las acciones por casi 7 minutos debido a las condiciones del terreno de juego. Sin embargo, ni el torrencial aguacero pudo enfriar la pasión de la afición fasista, que cantó y saltó bajo la tormenta sabiendo que el título ya estaba en el bolsillo.

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